
¿Qué es el LASIK?
El LASIK es un tipo de cirugía refractiva. Este tipo de cirugía utiliza un láser para tratar los problemas de visión causados por errores refractivos.
Una persona tiene un error refractivo cuando el ojo no refracta (dobla) la luz adecuadamente.
Para que usted pueda ver bien, los rayos de luz deben viajar a través de la córnea y el cristalino.
La córnea y el cristalino refractan la luz de manera que llegue a la retina.
La retina convierte la luz en señales que viajan al cerebro y se convierten en imágenes.
Cuando una persona tiene errores refractivos, la forma de la córnea o el cristalino impide que la luz se doble correctamente.
Cuando la luz no se enfoca en la retina como debe ser, la visión es borrosa.
Cuando se realiza un procedimiento LASIK, el oftalmólogo utiliza un láser para cambiar la forma de la córnea. Esto mejora la manera en que los rayos de luz se enfocan sobre la retina.
El LASIK se utiliza para tratar la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo.
El objetivo del LASIK es corregir el error refractivo para mejorar la visión. El LASIK puede disminuir la necesidad de anteojos o lentes de contacto. En algunos casos, incluso puede permitirle prescindir completamente de ellos.
¿Quién puede someterse a una cirugía LASIK?
Requisitos para ser buen candidato
Para acceder al procedimiento LASIK, es necesario cumplir ciertos criterios básicos:
Edad mínima de 18 años, aunque es preferible tener más de 21, cuando la visión tiende a estabilizarse.
Estabilidad visual: la graduación de la receta no debe haber variado significativamente en el último año.
Error refractivo tratable, como miopía, hipermetropía o astigmatismo.
Córneas sanas y de buen grosor.
Buen estado general de salud ocular.
Expectativas realistas sobre los resultados de la cirugía.
Casos en los que no se recomienda el LASIK
Hay ciertas condiciones que pueden impedir que alguien sea candidato adecuado:
Cambios frecuentes en la graduación.
Errores refractivos muy severos.
Ojo seco severo.
Córneas delgadas o cicatrizadas.
Enfermedades como el queratocono o el glaucoma avanzado.
Cataratas que afectan la visión.
Antecedentes de infecciones oculares graves.
Diabetes mal controlada.
Embarazo o lactancia.
Tendencia a formar queloides (cicatrización exagerada).
Su oftalmólogo evaluará estas condiciones y podrá orientarlo sobre otras alternativas si el LASIK no es adecuado para usted.
Evaluación preoperatoria
Antes de la cirugía, su oftalmólogo realizará un examen exhaustivo, que incluye:
Revisión general de la salud ocular.
Medición del error refractivo.
Evaluación del grosor y la forma de la córnea mediante topografía corneal.
Pruebas para determinar la cantidad y calidad de lágrimas, especialmente si se sospecha ojo seco.
Además, discutirán juntos:
Sus necesidades visuales, según su estilo de vida (por ejemplo, deportes).
Sus expectativas del procedimiento. El LASIK puede reducir la necesidad de anteojos, pero no garantiza visión perfecta sin corrección óptica.
¿Cómo es el procedimiento LASIK?
Durante la cirugía
Se realiza en un consultorio o centro ambulatorio. El proceso incluye:
Anestesia local con gotas.
Colocación de un separador para evitar el parpadeo y un anillo de succión para estabilizar el ojo.
Creación de una delgada capa (colgajo) en la córnea con un láser o microquerátomo.
Remodelación de la córnea con un láser guiado por computadora, mientras fija la mirada en una luz.
Reposición del colgajo, que se adhiere sin necesidad de puntos
.
Después del procedimiento
Puede colocarse un protector ocular o indicarse su uso durante el sueño por varios días.
Se recomienda descansar al llegar a casa.
Es normal experimentar molestias leves como ardor o picazón.
Se le indicarán gotas para reducir la sequedad y favorecer la cicatrización.
Posibles riesgos y efectos secundarios
Aunque el LASIK es generalmente seguro, existen riesgos que deben considerarse:
Efectos secundarios frecuentes (temporales en la mayoría de los casos):
Ojos secos.
Visión borrosa o fluctuante.
Dolor o incomodidad ocular.
Sensibilidad a la luz, halos o destellos alrededor de luces.
Disminución de la visión nocturna.
Manchas rojas en la parte blanca del ojo (transitorias).
Riesgos poco comunes (pero posibles):
Infección ocular.
Pérdida de agudeza visual incluso con corrección óptica.
Hipocorrección o hipercorrección.
En casos muy raros, pérdida significativa de visión.
Visión tras el LASIK
9 de cada 10 personas logran una visión entre 20/20 y 20/40 sin necesidad de lentes.
No corrige la presbicia, es decir, la dificultad para ver de cerca asociada al envejecimiento.
Algunas personas optan por monovisión, dejando un ojo para visión cercana y otro para lejana. Es recomendable probar este enfoque primero con lentes de contacto.
¿Está considerando el LASIK?
Antes de decidirse:
Infórmese bien sobre el procedimiento, los beneficios y los riesgos.
Consulte a su oftalmólogo todas sus dudas.
Asegúrese de tener expectativas realistas sobre el resultado visual a corto y largo

